Instituto mexicano del petroleo

La quema de petróleo de BP

El Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) es un organismo público de investigación dedicado a desarrollar soluciones técnicas, realizar investigación básica y aplicada y proporcionar formación especializada a Pemex, el monopolio estatal de la industria petrolera mexicana[1].

El Instituto fue fundado el 23 de agosto de 1965 por decreto federal y tiene su sede en Ciudad de México. A pesar de que en los últimos años se ha enfrentado a importantes restricciones presupuestarias y ha sido acusado de depender excesivamente de la tecnología extranjera por el célebre físico Leopoldo García-Colín,[3] fue el principal solicitante de patentes entre las instituciones mexicanas en 2005[4] y alberga uno de los microscopios más avanzados del planeta[5].

Presidente del Instituto Americano del Petróleo: Vuelve la demanda

Estos programas forman estudiantes que al egresar como investigadores o especialistas, desarrollarán investigaciones, generarán nuevos conocimientos y/o aportarán soluciones innovadoras de gran valor para resolver problemas del Sector Energético o del Subsector Hidrocarburos y en algunos casos del Sector Educativo, fortaleciéndolos e incrementando sus resultados.

Los programas mencionados cuentan con registro vigente en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) a nivel consolidado, por lo que los aspirantes que aprueben el proceso de admisión definido en la convocatoria podrán ser acreedores a una beca CONACYT, una vez que cumplan con los requisitos.

Estos programas forman a estudiantes que, al egresar como investigadores o especialistas, desarrollarán investigaciones, generarán nuevos conocimientos y/o aportarán soluciones innovadoras de gran valor para resolver problemas del Sector Energético o del Subsector Hidrocarburos y en algunos casos del Sector Educativo, fortaleciéndolos e incrementando sus resultados.

Dr. Jorge Aburto, Instituto Mexicano del Petróleo

ISSN 1665-952X. https://doi.org/10.22201/fe.24488143e.2018.45.410. El Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) ha sido considerado como uno de los principales centros de desarrollo tecnológico mexicanos, constituido para ser el «brazo tecnológico» de Petróleos Mexicanos. Después de cinco décadas, enfrenta importantes retos. El objetivo de este trabajo es elaborar un diagnóstico del IMP para contar con elementos que redefinan su desempeño en los próximos años. A partir de un diagnóstico integral en el que se identifican los principales problemas estructurales acumulados, se proponen estrategias para enfrentar el nuevo entorno de mercado en la industria petrolera.Palabras clave

Producción de petróleo y gas en el Golfo de México

«Es imperativo mantener un acceso al mercado totalmente recíproco para el petróleo y el gas natural canadiense entre Canadá y Estados Unidos, así como mejorar el comercio con México», dijo el presidente y director general de CAPP, Tim McMillan. «Desde la creación del TLCAN en 1994, las economías de nuestras tres naciones se han interconectado e integrado. La lógica de apoyar una zona de libre comercio es hoy más convincente que nunca, lo que se refleja en nuestra posición conjunta para fortalecer nuestra profunda relación comercial para los tres países.»

«Después de la Reforma Energética de México, el propio TLCAN permitió gran parte de la atracción de inversiones, el desarrollo de infraestructura y un intercambio comercial más intenso», dijo el presidente de la AMEXHI, Alberto de la Fuente. «La sinergia entre el TLCAN y la Reforma Energética en México es esencial para atraer inversiones, desarrollar cadenas de valor integradas y aumentar la competitividad económica de América del Norte.»

El documento conjunto esboza las posiciones de la industria norteamericana del petróleo y el gas natural en áreas políticas específicas del TLCAN, incluyendo la preservación de la reducción y eliminación de aranceles en el comercio de productos energéticos, el acceso al mercado, un sistema modernizado de certificados de origen, la cooperación regulatoria y la liberalización total del comercio en toda América del Norte. También destaca el apoyo a la preservación de las disposiciones para una fuerte protección de las inversiones y la solución de controversias entre inversores y Estados (ISDS), incluidas las normas que restringen la expropiación de las inversiones y que prevén una compensación rápida, adecuada y efectiva cuando se produce la expropiación.

Teo Santillán

Volver arriba