Instituto salvadoreño del seguro social

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Como consecuencia de la crisis económica durante junio de 2020 el número de trabajadores cotizantes al Instituto Salvadoreño del Seguro Social disminuyó a 810 mil, en los meses siguientes las cifras mejoraron y en marzo de 2021 la cifra subió a 861 mil.

Según el informe correspondiente a marzo de 2021 del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), las diferentes actividades económicas reportan una recuperación sostenida, especialmente los sectores que fueron mayormente afectados por la desaceleración económica como el comercio, restaurantes, hoteles y servicios.

La Asociación de Industrias Químico-Farmacéuticas de El Salvador (Inquifar) informó que el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) busca comprar medicamentos e insumos a una empresa de China, porque esperan que se ponga en riesgo la calidad de las medicinas.

El inmueble que el Seguro Social adquirió en San Salvador funcionará como policlínico pediátrico, que incluirá 100 camas de internamiento, área de emergencia, consultorios y dos quirófanos.

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Las cotizaciones a la seguridad social (ISSS) son obligatorias tanto para el empleado como para el empleador y se destinan a los servicios públicos de salud. Las cotizaciones del trabajador se retienen del salario mensual del empleado y son transferidas por el empleador al Instituto Salvadoreño del Seguro Social a través de las nóminas mensuales. Los importes de las cotizaciones se resumen en el siguiente cuadro:

Las cotizaciones a la AFP son obligatorias tanto para el empleado como para el empleador. Las cotizaciones del trabajador se retienen del salario mensual del empleado y son transferidas por el empleador. Las cotizaciones del empresario se abonan a la AFP. Ambas cotizaciones se comunican a la Administradora de Fondos de Pensiones a través de una nómina mensual. Los porcentajes se resumen a continuación:

El IVA (es decir, el Impuesto al Valor Agregado o IVA) se recauda a una tasa del 13% sobre la base imponible. Por regla general, la base imponible es el precio o la remuneración acordada por las partes. En el caso de las importaciones, la base imponible es el valor en aduana.

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Nota: Los asegurados mayores de 55 años (hombres) o de 50 años (mujeres) en 1998 y los trabajadores mayores de 36 años en 1998 que no optaron por el programa de cuentas individuales están cubiertos por el antiguo programa de seguro social de reparto. El gobierno ha emitido bonos indexados a los participantes en las cuentas individuales que cotizaron en el programa de seguridad social. El bono equivale a las cotizaciones a la seguridad social del asegurado más los intereses devengados.

Los pensionistas que perciben pensiones mensuales superiores a la pensión mínima mensual pagan una contribución especial para financiar el Fondo de Garantía de Solidaridad; la contribución oscila entre el 3 % de la pensión para una pensión mensual de hasta tres veces la pensión mínima mensual, y el 10 % de la pensión para una pensión mensual superior a ocho veces la pensión mínima mensual.

De las cotizaciones de los autónomos, el 8,05 % (que aumentará gradualmente hasta el 11,1 % en 2050) se destina a la cuenta individual, el 0,8797 % al seguro de invalidez y supervivencia, el 1,0703 % a las tasas administrativas y el 5 % (que disminuirá gradualmente hasta el 2 % en 2050) al Fondo de Garantía de Solidaridad.

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Uno de los deberes de toda sociedad es proporcionar las condiciones adecuadas para que sus mayores tengan unas condiciones de vida dignas. En eso consisten los sistemas de pensiones. O al menos se supone que lo son. Las pensiones son un derecho básico para quienes en el sector privado formal pasan su vida trabajando para acumular la riqueza de otros para sus jefes, o para quienes están empleados en el sector público supuestamente al servicio de la sociedad. En El Salvador las pensiones sirven actualmente a los dueños de las empresas conocidas como Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) mucho más que a quienes las utilizan para ahorrar dinero para su vejez.

Para el año pasado el debate sobre la necesidad de reformar el sistema de pensiones del país había adquirido mayor relevancia, dado el comportamiento excesivamente codicioso de las AFP desde su creación. Este año el gobernante FMLN lanzó una propuesta para «promover la equidad y la sostenibilidad financiera del sistema de seguridad social en un marco de viabilidad fiscal». Para apreciar plenamente ese objetivo y su urgencia es necesario echar un vistazo a la historia del sistema de pensiones de El Salvador, y en particular a la de las AFP.

Teo Santillán

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